Jamás un Día de Ceuta había causado tanta impresión en el resto de España. Celebrado en medio de una crisis migratoria, humanitaria y política sin igual, después de la gran llegada de migrantes a finales de julio a Ceuta.
Banderas de España y de Ceuta han llenado estos eventos en todo el territorio nacional, donde se han transmitido dos mensajes evidentes: por un lado, un mensaje de apoyo, solidaridad y ánimo hacia la ciudad de Ceuta; y por otro, fuertes reproches hacia el Gobierno, incluyendo insultos al presidente, Pedro Sánchez.
La organización de la FEMP, liderada por la alcaldesa del PP, María José García-Pelayo, ha contado con el respaldo del PP y Vox, pero ha sido criticada por el Gobierno, que la ve como "injusta".
En localidades como Madrid, Barcelona o Bilbao se han realizado diversas concentraciones, ya que, además de las actividades de la FEMP, se han organizado eventos en apoyo a Ceuta con consignas contra el racismo.
En la misma ciudad autónoma, los residentes han salido a protestar durante varios días, gritando "Ceuta unida, jamás será vencida" y "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende". Esta concentración ha sido la más grande en la historia reciente de la ciudad, donde los vecinos han renovado su demanda de apoyo para restablecer la normalidad tras la llegada masiva e ilegal de migrantes.
Su líder, Juan Jesús Vivas, ha declarado, entre los aplausos de la comunidad: "Hoy comienza la recuperación, esta fuerza no se puede detener". "Ceuta es parte de España", han exclamado los residentes.
